Mensaje de cierre de campaña del candidato presidencial de Fuerza del Pueblo y partidos aliados, el Dr. Leonel Fernández

Pueblo dominicano

El próximo domingo concluirá la primera fase de un accidentado proceso electoral, en el que hemos tenido que superar un fraude en las elecciones primarias del 6 octubre y otro intento por desconocer la voluntad popular, en las elecciones municipales de febrero, lo cual provocó su reprogramación para el mes de marzo. 

A eso se le añade, a su vez, la posposición de las elecciones presidenciales y congresuales del mes de mayo a julio; y como si todo eso fuera poco, haber tenido que enfrentar, además, una pandemia global como el COVID 19, que ha afectado nuestras vidas, la economía,el diario vivir y hasta la forma de realizar una campaña política electoral.    

Luego de un obligado confinamiento, en este proceso electoral hemos recorrido prácticamente todo el territorio nacional, palpando las penurias, necesidades y esperanzas de nuestra gente.

Hemos conversado con productores agrícolas de muchos lugares, como, por ejemplo, en Ocoa y Constanza, quienes, por falta de mercado, debido al cierre del turismo, no han podido vender sus productos y están a punto de irse a la quiebra.

Hemos conocido, también, de las dificultades que enfrentan los productores de pollo, carne y huevos, así como los de leche.

Hemos escuchado en su propia voz, las lamentaciones de los dueños de salones de 
belleza y barberías; de talleres de costura, de sastrería, de mecánica y de herrería, de fondas, librerías y colmados, así como también de pequeñas tiendas y negocios.

Sabemos de las dificultades que están enfrentando para pagar sus deudas, la luz y el agua; el pago a sus empleados y a la seguridad social.

Hemos conversado con muchos choferes del transporte y personas que viven del día a día y que se han visto impotentes ante la imposibilidad de llevar el sustento diario para comer a sus hogares.

En mi recorrido por el país hemos visitado también hospitales, centros clínicos, asilos de ancianos donde se encontraban enfermos de coronavirus. 

Hemos constatado el sufrimiento de los hombres y mujeres que han padecido esta enfermedad, el dolor angustiante que esta les produce. Además, hemos visto como la muerte, de manera sorpresiva, ha arrancado de sus brazos, a padres, hijos, hermanos, familiares y amigos queridos, en ocasiones sin la posibilidad de tenerni siquiera una mano o voz conocida que les brinde consuelo en esos momentos de penuria. Esa es la realidad que se vive en nuestro país. 

Lo hemos conversado con muchos de ustedes, quienes me lo han hecho saber; y me conmueve pensar que sus preocupaciones son válidas e incontrovertibles. 

Hemos visto a médicos y enfermeras desvelándose por nuestros familiares con esmerada atención. Hemos contemplado a policías y militares dedicar todas sus energías para salvar y proteger vidas, a pesar de la preocupación por sus propias familias. Hemos visto a muchos dominicanos compartir sus alimentos con otros más necesitados. 

En fin, la crisis ha reafirmado lo que todo el mundo reconoce: que como un manantial de agua, la bondad recorre el alma de nuestra gente. Que el dominicano, por naturaleza es un ser solidario, amable, fraterno y servicial.

A pesar de esta grave situación que hemos descrito se vive en el país, también hemos observado, por supuesto el rostro optimista y lleno de fé de nuestros conciudadanos. 

Esa característica de ser alegres, extrovertidos, fuertes y emprendedores. 

Igualmente, hemos sido testigos de la capacidad de innovación de nuestros jóvenes con el desarrollo de ventiladores en dos de nuestras universidades para auxiliar a los pacientes que han sido afectados, de forma crítica, por el coronavirus.    

Ahora, en estos momentos, en que la democracia nos otorga el poder del voto para elegir a quienes tendrán la responsabilidad de gobernar a nuestro pueblo, se hace necesario tener presente los grandes desafíos que en el porvenir inmediato tenemos por delante. 

Hoy, al igual que ustedes, sentimos una gran preocupación por lo que pueda pasar si esta crisis se extendiera durante cuatro años más.

Para superar esta crisis se requiere experiencia y capacidad. Se necesitan, imperiosamente, esas condiciones para poner en marcha un programa de gobierno sin improvisar, que responda a las necesidades apremiantes de la población, particularmente de los sectores más vulnerables. 

Los problemas que afectan el diario vivir de nuestro pueblo no pueden esperar a que un gobernante aprenda como enfrentarlos. 

Se requiere tener ideas claras, precisas y creíbles.

Ante la realidad que estamos viviendo, queremos poner a disposición de todos ustedes, nuestra experiencia, energía y compromiso, para liderar un nuevo gobiernoque garantice la seguridad y cree las condiciones para lograr el bienestar de todas las familias dominicanas.

En tres ocasiones hemos tenido la responsabilidad de haber podido sacar al país de una situación de crisis; y hasta algunos de nuestros más encolados adversarios han terminado por reconocer que lo logramos de manera exitosa. 

Aspiro a dirigir una vez más los destinos del país, porque ante un panorama tan sombrío e incierto como el que actualmente nos envuelve, anhelo cerrar mi ciclo histórico en la actividad política, dando lo mejor de mí, para, de esa manera, tener el honor de guiar a nuestro país por senderos de recuperación, paz y estabilidad. 

Esa, lo confieso plenamente, es mi única aspiración. Pero es también mi supremo compromiso con el pueblo dominicano.

Mientras otros candidatos concentran sus campañas en acusaciones mutuas de descalificación moral, sea por corrupción o vínculos 

con el narcotráfico, nosotros nos concentramos en explicarle a nuestro pueblo cómo podemos salir de la crisis, proteger la salud, activar la economía y comenzar una nueva etapa donde el progreso y la justicia social alcance a todas las familias de nuestro país. 

El próximo domingo usted tendrá la oportunidad de decidir si desea extender la crisis durante cuatro años más, poniendo el gobierno en manos inexpertas, o si prefiere optar por el camino seguro que proponemos, para juntos dar inicio a una nueva ola de transformaciones quepermitan hacer avanzar hacia nuevas cumbres de prosperidad a la sociedad dominicana.

Ahora le corresponde a usted como ciudadano determinar el rumbo de nuestro país. Le corresponde a la mujer dominicana; a los jóvenes; a los trabajadores; y a nuestros adultos mayores decidir hacia dónde encaminaremos nuestra nación, en cómo trazar la ruta hacia la estabilidad, el progreso y el bienestar de todos los dominicanos. 

Eso es lo que le corresponde decidir este domingo, 5 de julio, al pueblo dominicano. 

Estamos conscientes que la tarea no será fácil. No hay fórmulas mágicas. No se trata de si un embaucador, adivino, mago o brujo nos auxilie. En realidad, de lo que se trata es de que con la ayuda de Dios y con las energías y el esfuerzo de todos podamos construir un futuro brillante para todo el pueblo dominicano.

Les pido su confianza para juntos superar esta crisis, y dirigir un gobierno que sea garante de la estabilidad, el crecimiento, la generación de empleos, la mejoría de los ingresos, la paz, el sosiego y la tranquilidad del pueblo dominicano. 

Muchas gracias.

"Democracia, progreso y bienestar para todos y todas"

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Gascue, Distrito Nacional.
República Dominicana.

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